Cuándo tomar un shot funcional. Guía práctica

Cuándo tomar un shot funcional. Guía práctica

¿Cuándo tomar un shot funcional y cómo incorporarlo a tu rutina?

Por la mañana, antes de comer, después de entrenar… ¿existe realmente un momento ideal

¿Cuándo es mejor hacerlo?

Nos pasa con el ejercicio, con la meditación, con beber agua, con tomar determinados alimentos y también con los shots funcionales.

¿Mejor por la mañana? ¿En ayunas? ¿Antes de desayunar? ¿Después de entrenar? ¿Antes o después de comer? La respuesta quizá sea menos espectacular de lo que nos gustaría.

No existe una hora mágica que convierta un shot funcional en algo mejor. Y esto es importante porque alrededor de los shots se han construido muchas recomendaciones que presentan el momento de consumo como si fuera determinante. Sin embargo, cuando revisamos la información disponible, encontramos algo bastante más sencillo: el momento puede depender del producto, de sus ingredientes y, sobre todo, de cómo encaja en nuestra propia rutina.

Quizá la pregunta no debería ser tanto ¿cuándo funciona mejor?, sino ¿Cuándo me resulta más fácil incorporarlo a mi día?


¿Por la mañana es mejor?

La mañana se ha convertido en el momento más popular para tomar shots, especialmente los elaborados con jengibre. Es fácil entender por qué.

Nos levantamos, desayunamos, preparamos a los niños, nos vamos a trabajar… y muchas personas aprovechan esa primera parte del día para incorporar pequeños rituales relacionados con el bienestar.

De hecho, algunos de los artículos más difundidos sobre ginger shots presentan precisamente la mañana como el momento habitual de consumo. Vogue, por ejemplo, describe el shot de jengibre como parte de una rutina matutina, mientras que otros medios de salud también señalan que muchas personas prefieren tomarlo al comenzar el día.

Pero hay una diferencia importante entre decir que es un momento popular y afirmar que es científicamente el mejor momento. No es lo mismo.

La investigación disponible sobre los beneficios específicos de los shots es todavía limitada y gran parte de la evidencia existente se refiere al jengibre o a otros ingredientes por separado, no necesariamente al formato shot.

Por eso, si la mañana te funciona, perfecto.

Pero no necesitas levantarte a las 6:30 para que tu shot tenga sentido.


¿Y tomarlo en ayunas?

Esta es probablemente una de las preguntas que más se repite.

En internet encontramos muchas recomendaciones que aseguran que tomar un shot de jengibre en ayunas permite absorber mejor sus compuestos o potencia sus efectos. Pero aquí conviene separar lo que sabemos de lo que se repite.

No hay evidencia sólida que permita afirmar que un shot funcional deba tomarse en ayunas para obtener mayores beneficios. Y tiene sentido que no exista una respuesta universal.

Un shot puede contener jengibre, limón, naranja, cúrcuma, especias, frutas, miel u otros ingredientes. La composición cambia de un producto a otro y, con ella, también la forma en que puede tolerarlo cada persona. por ejemplo a mi en ayunas un shot no es lo que mejor me sienta, suelo incluirlo en mi desayuno o tomarlo en breaks a lo largo del día, sin embargo personas cercanas comienzan con un shot el día y les da ese impulso para comenzar el día.

Además, el jengibre puede producir molestias digestivas, ardor o irritación en algunas personas. El NCCIH recoge entre sus posibles efectos secundarios el malestar abdominal, la acidez, la diarrea y la irritación de boca o garganta. Por eso, si tomarlo en ayunas no te sienta bien, no hay ninguna razón para obligarte a hacerlo.

Puedes tomarlo junto a una comida o en otro momento del día que te resulte más cómodo, siempre teniendo en cuenta las indicaciones del producto.


Entonces, ¿cuál es el mejor momento?

Aquí está probablemente la respuesta que menos titulares genera, pero que más nos gusta: el mejor momento es aquel en el que te siente bien y que puedes mantener sin convertirlo en otra obligación.

Si por la mañana tienes diez minutos de tranquilidad y te resulta sencillo incorporarlo, puede ser un buen momento.

Si tus mañanas son un auténtico caos, quizá no. Tal vez te funcione mejor a media mañana. O después de comer. O durante esa pausa de la tarde en la que normalmente preparas un café. O quizás antes o después de tu entreno o sencillamente cuando sientes que la vida te pasa por encima y necesitas un refuerzo para tu cuerpo. No hay una única rutina correcta y esto tiene bastante sentido cuando hablamos de cómo se forman los hábitos.

Los hábitos funcionan mejor cuando no tenemos que pensar demasiado

Una de las investigaciones más conocidas sobre formación de hábitos fue realizada por Phillippa Lally y su equipo.

En el estudio, 96 personas eligieron una conducta que querían repetir diariamente y la asociaron a un contexto concreto durante 12 semanas. Los investigadores observaron que repetir la conducta en un contexto estable favorecía progresivamente que esta se volviera más automática.

Pero encontraron algo todavía más interesante: no todas las personas necesitaban el mismo tiempo.

El tiempo para alcanzar un nivel elevado de automaticidad varió enormemente entre participantes, desde 18 hasta 254 días. Y faltar una vez a la conducta no tuvo un efecto relevante sobre el proceso.  Es decir, no existe ese famoso número mágico de “21 días” que tantas veces hemos escuchado.

Crear un hábito lleva tiempo y depende de cada persona y sobre todo, un día diferente no significa que hayas fracasado.

Una forma sencilla de incorporar un shot a tu rutina

Aquí es donde creo que podemos llevar el artículo a un terreno mucho más práctico.

No necesitas crear una rutina completamente nueva. Puedes enganchar el nuevo hábito a uno que ya existe. Por ejemplo:

  • Si desayunas siempre a la misma hora, puedes asociarlo a ese momento.
  • Si preparas el café cada mañana, puede convertirse en una señal para recordar el shot.
  • Si después de entrenar siempre preparas algo para comer, puedes incorporarlo dentro de esa misma secuencia.
  • Si tienes una pausa a media mañana, puede formar parte de ella.

La idea es sencilla: en lugar de intentar recordar una nueva acción desde cero, la conectamos con algo que nuestro cerebro ya reconoce.

Esta estrategia, conocida como habit stacking, se está utilizando cada vez más en contenidos sobre bienestar y formación de hábitos. Su lógica es sencilla: aprovechar una rutina que ya existe como señal para introducir una nueva conducta.  Y aunque la investigación específica sobre habit stacking todavía es más limitada que la literatura general sobre hábitos, encaja con lo que sabemos sobre la importancia de repetir comportamientos en contextos estables.

¿Antes o después de entrenar?

Aquí también encontramos muchas recomendaciones en redes sociales. Pero un shot funcional no debería convertirse automáticamente en un producto “pre-entrenamiento” o “post-entrenamiento”. Dependerá de su composición y de lo que estés buscando dentro de tu alimentación.

Si haces ejercicio por la mañana y te gusta tomarlo después, puede formar parte de ese momento. Si entrenas por la tarde y prefieres tomarlo por la mañana, también.

El horario del entrenamiento no determina por sí solo cuándo debes tomar un shot.

Y hay algo que me parece todavía más importante: no necesitamos convertir cada alimento en una herramienta para conseguir un determinado resultado. A veces simplemente nos gusta algo. Nos sienta bien. Nos resulta práctico.Y forma parte de nuestra rutina. También eso es bienestar.

¿Todos los shots funcionales se pueden tomar igual?

No. Y aquí merece la pena detenerse.

Uno de los problemas de hablar de “shots funcionales” como si fueran todos iguales es que las recetas pueden ser completamente diferentes.

No es lo mismo un shot elaborado principalmente con jengibre que otro basado en frutas, uno con cúrcuma, uno con probióticos o uno al que se han añadido vitaminas, minerales o diferentes ingredientes.

Por eso, antes de preguntarte cuándo tomarlo, hay una pregunta todavía más importante:

¿Qué contiene realmente?

Lee la etiqueta. Comprueba los ingredientes. Mira la cantidad de azúcares. Observa si contiene ingredientes que no esperabas encontrar. Y fíjate también en las recomendaciones de conservación y consumo del fabricante. Porque el nombre “shot funcional” nos dice muy poco sobre lo que hay dentro.

¿Y si un día no lo tomo?

No pasa nada. Y quizá esta sea una de las cosas más importantes que podemos recordar cuando hablamos de hábitos.

No necesitamos convertir el bienestar en una lista de obligaciones. Un día puedes desayunar más tarde. Otro puedes no entrenar. Otro puedes viajar. Otro simplemente no te apetece. Y no pasa nada.

La investigación sobre formación de hábitos nos recuerda precisamente que el proceso no depende de una perfección absoluta. La repetición consistente favorece la automaticidad, pero perder una ocasión no significa empezar desde cero.

La constancia no significa hacerlo perfecto. Significa volver a hacerlo.

¿Y qué pasa con BEViT?

Esta pregunta nos lleva directamente al origen de nuestro propio producto.

BEViT nació precisamente de una idea muy sencilla: hacer más fácil algo que ya queríamos incorporar a nuestra rutina.

Durante años preparábamos en casa una receta con jengibre, cebolla morada, ajo, naranja, limón, canela y miel de eucalipto. Nos gustaba la receta. Lo que no nos gustaba tanto era todo lo que había alrededor. Comprar los ingredientes. Lavarlos. Prepararlos. Exprimir. Mezclar. Esperar. Limpiar. La receta era sencilla. Repetirla no tanto.

Y ahí empezó todo. Por eso nunca hemos pensado en BEViT como algo que tenga que tomarse a una hora determinada ni como una solución que vaya a cambiar tus hábitos por sí sola. Lo entendemos de una manera mucho más sencilla:

un pequeño gesto que puede encajar en una rutina que ya existe o e un momento concreto de necesidad.

Si quieres conocer la receta y la historia que hay detrás, puedes descubrirla aquí:

👉 Descubre BEViT

Y si quieres conocer mejor qué es exactamente un shot funcional antes de elegir uno:

👉 ¿Qué es un shot funcional y por qué cada vez más personas lo incorporan a su rutina?

Una rutina saludable no tiene que ser perfecta

Quizá después de leer todo esto esperabas que te dijéramos cuál es la hora perfecta.

A las 7:00. En ayunas. Antes del café. Después de entrenar. Pero no sería honesto.

No existe una hora universalmente perfecta para tomar un shot funcional.

Lo que sí puede tener sentido es encontrar un momento que encaje contigo y que puedas repetir sin esfuerzo. Porque los hábitos que permanecen no suelen ser los más complicados, son los que caben en nuestra vida. Y esto es algo que hemos aprendido también con BEViT.

Cuidarse no consiste en añadir cada vez más cosas a nuestra lista. A veces consiste precisamente en hacer más sencillo aquello que ya queremos hacer.

Tres preguntas antes de incorporar un shot a tu rutina

Antes de comprarlo o decidir cuándo tomarlo, quizá merezca la pena preguntarte:

  1. ¿Qué contiene realmente? Lee la lista de ingredientes y entiende qué estás comprando.
  2. ¿Me resulta fácil incorporarlo a mi día? Busca un momento que ya forme parte de tu rutina.
  3. ¿Lo estoy utilizando como un pequeño gesto de bienestar o esperando que haga todo el trabajo por mí? Porque ningún shot sustituye una alimentación variada, el descanso, el ejercicio ni el resto de hábitos que construyen nuestro bienestar.

En resumen

  • Un shot funcional puede formar parte de una rutina de bienestar, pero no necesitas encontrar una hora mágica para tomarlo.
  • La mañana puede funcionar para ti. También la tarde. Puede ser con el desayuno o en otro momento, dependiendo del producto y de cómo te siente.
  • Lo importante es conocer lo que estás tomando y encontrar una forma sencilla de incorporarlo a tu vida.
  • Porque al final, los hábitos saludables no suelen construirse con grandes decisiones.
  • Se construyen con pequeñas acciones que somos capaces de repetir.

Y quizá ahí esté la verdadera clave: no buscar la rutina perfecta, sino una rutina que puedas mantener.

Sobre la autora

Marta Calvo
CEO & Co-Founder at BEViT

Mi trayectoria profesional comenzó en el ámbito de la educación. Soy maestra y he desarrollado proyectos entre Finlandia y España. Además, colaboro ocasionalmente como articulista en una revista especializada en educación.

Hoy aplico esa misma vocación divulgativa al mundo de la alimentación y el bienestar. Escribo sobre ingredientes, hábitos saludables y alimentación funcional desde un enfoque riguroso y basado en la evidencia disponible.

En este blog comparto contenidos para ayudarte a comprender mejor lo que consumes y a tomar decisiones más conscientes sobre tu alimentación y estilo de vida.

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